Textos, crónicas, su poesía y otros asuntos

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70 poemas burgueses: El asombro de la cotidianidad

In Uncategorized on agosto 1, 2010 at 3:08 pm

Rodolfo Izaguirre

  Rodolfo Izaguirre

Nunca antes la poesía en el país venezolano había extendido el asombro de la cotidianidad como en estos poemas burgueses de los que tantas veces escuché hablar. Solo requiero ahora conocer a quien se mantiene detrás de ellos, asomándose pero tratando también de ocultarse justamente tras las figuras que más amo no solo del cine (Nicole Kidman)  sino a la propia literatura  y,  muy particularmente, a la colonia Mennem.
Estos poemas parecen ráfagas de nostalgias extraviadas en algún momento de mi propia vida; circunstancias trasmutadas por el carácter de una poesía inusual hecha con palabras sometidas, castigadas aunque parezcan surgidas de una insólita espontaneidad arropadas en tibiezas eróticas, derrumbes y felicidades. Perry Mason y no Earle Stanley Gardner; Vinicio de Morais y New York New York mientras imagino los mascarones de proa conservados por Neruda en Isla Negra…
Poemas que hago míos simplemente porque me conciernen, me recorren; hablan de mí y porque quiero ser el poeta que los escribió.

                                                             Caracas, 20 de diciembre de 2014

Relatos Fascistas de Alberto Hernández

Ediciones Estival/Revista Teatralidad en la 13ª Feria Internacional del Libro de la Universidad de Carabobo, FILUC 2012:
Sábado 27 de oct.: Presentación de libros. Novedades.
Domingo 28 de oct.: Foro El Texto dramático en tres platos. Por Juan Martins

La obra de Alberto Hernández es poesía nocturna, poblada de imágenes de lo apenas escrutado, de lo insondable. Manos que llegan al fondo de la hendidura por donde se cuelan las esperanzas. Mendaz poeta: en su oficio de ilusionista nos hace ver imágenes verosímiles de un país aséptico y perfumado, y en el sombrero negro, los roedores de la cruda inmundicia.
Luis Carlos Azuaje
El lenguaje, aún cuando gráficamente se parece al de cualquier libro de cuentos o cualquier novela, es en realidad poesía, tan poesía como cualquiera de esos libros que han convertido a Alberto Hernández en un coleccionista de premios, muy merecidos y ganados a fuerza de talento, trabajo, constancia y poesía.
Eduardo Casanova
El subconsciente es un enemigo maravilloso que insensiblemente le va dando un sello a nuestra interioridad y, así, el lenguaje se vuelve una prolongación de la vida, de la permanencia y ya no importa lo que cuentas, muchos otros lo han contado antes, pero ahora tú has cambiado el juego de ese Yo escritor, le has dado tu propio sello, puedes jugar con la memoria, con tus sueños y así, disfrazado tras múltiples máscaras, te adueñas de la vida de tus personajes de ficción. Así se da el salto tan ansiado por los escritores donde no importa lo que cuentan, sino cómo lo cuentan.
Julio Jáuregui

El sábado 25 de Febrero estuvimos presentando en la librería Kalathos de Caracas a las 11:00 am. este libro de Alberto Hernández. Invitada especial: Violeta Rojo quien hizo lectura del texto RELATOS FASCISTAS, UN LIBRO BRUTAL Y REFLEXIVO. Además, Ediciones Estival nos hace entrega de lo más recientes ejemplares: «Más sobre el río» de Francisco Arévalo y «Diario de aguas» de José Ygnacio Ochoa./Relatos fascistas y otros libros por Ediciones Estival

Momentos en que Violeta Rojo hace lectura de su texto «RELATOS FASCISTAS, UN LIBRO BRUTAL Y REFLEXIVO» en torno al libro «Relatos Fascistas».


«Actor y poema son lo que se ve, porque son cuerpos»... (entrevista por juan martins)

Juan Martins: existe una relación entre el proceso creador del poeta y el del actor. En tanto que ambos construyen su proceso poético (de)codificando la palabra.[…]
Alberto Hernández: Un personaje teatral es una metáfora, un sujeto virtual que se realiza en escena y llega como una verdad al espectador. …. (leer más)

Cuentos

Tras la ventana, de Alberto Hernández

18/ 03/ 2013 | por

Relatos fascistasYa desaparecieron los tranvías Han cortado los árboles El horizonte se ve lleno de cruces. Marx ha sido negado siete veces Y nosotros todavía seguimos aquí. Nicanor Parra Me coloqué en proscenio para que la muerte llegara más rápido. El espectador más cercano a mi desempeño logró ver con clara mirada el deseo de ser
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Alberto Hernández y la clase media en setenta poemas

In Uncategorized on julio 30, 2010 at 12:14 am

por Miguel Marcotrigiano

Entre las variopintas clasificaciones en las que se puede organizar a los poetas, hay una que en especial siempre ha captado mi atención: aquella que los divide en dos grupos con características distintivas en lo referente a cómo pueden ser percibidos por la crítica especializada, pero que esta nunca menciona porque definitivamente puede ser considerada ofensiva por estos aedos y por quienes los siguen. Por un lado están aquellos que, pese a ser conocidos por todos debido a su “fama” o a las invitaciones de que son objeto, o a ciertos premios “oficiales” y otros no tanto, o a razones más del azar o la amistad; lo cierto es que de una u otra manera, tenemos años escuchándolos como poetas que son, aunque su trabajo esporádicamente, muy esporádicamente, demuestre una calidad a toda prueba (lingüística, formal o en originalidad, por lo menos). Los otros que completan esta división, son poetas igualmente reconocidos como tal, digamos, por sus años de ejercicio, y que, a pesar de que la crítica y el público lector de poesía en general reconozcan la calidad de sus libros, permanecen en una suerte de anonimato debido a distintas razones.

A este último rubro pertenece Alberto Hernández, un poeta con una labor silenciosa, que no hace aspavientos, casi un desconocido. Yo, personalmente, supe de él cuando acudió a uno de los tantos proyectos editoriales alternativos de los noventa (Ediciones de la Casa de Asterión), que yo mismo coordinara, para publicar su Intentos y el exilio, de 1996.

Larga es la lista de libros hechos material (papel y tinta), del poeta que hoy nos convoca. Comienza con La mofa del musgo, publicado en el año 1980, y finaliza con estos 70 poemas… Todos sus libros editados hasta el 2008, están recogidos en El cielo cotidiano. Poesía en tránsito, del mismo 2008 publicado por la, para mí, legendaria Ediciones Mucuglifo.

No puedo decir que soy amigo personal de Alberto Hernández y esto me causa complacencia en este momento, pues pone en distancia la posibilidad de que mis palabras sean simple alabanza para el amigo que escribe. Me vanaglorio de que en mi trabajo Las voces de la Hidra. La poesía venezolana de los años 90 (Caracas/Mérida, 2002), la gran mayoría de poetas allí revisados los he conocido mediante su palabra lírica y no en persona, ya que esto me coloca en una posición privilegiada: puedo hacer uso de lo que yo estimo “objetividad”, aunque esta, en estado puro, no exista. Entonces, me complace doblemente escribir estas pocas líneas sobre el libro de un autor que valoro por su trabajo y no por las cervezas compartidas.

Pero volviendo al libro que nos ocupa, lo primero que se precisa decir es que su título nos lleva obligatoriamente a finales de la década del 70, cuando apareció 70 poemas stalinistas, del Chino Valera Mora, específicamente en 1979. Estos otros 70, los burgueses, obviamente dialogan con ese otro libro, a ratos de forma más enfática; por ejemplo, cuando leemos “Oficio impuro” (Hernández, pág. 16). Pero basar la lectura de este nuevo trabajo de Alberto Hernández sólo en este diálogo, constituiría un craso error. No sólo el tinte político y social es el tema que puede seguirse en una lectura que, en tal caso, resultaría incompleta.

El libro está organizado en cuatro partes: “Perfil de lujo”, “Otros asuntos”, “Poemas de un sujeto que sueña con tornillos” y “Epílogo”, cada una de las cuales posee diversa cantidad de textos (veintitrés, veintiséis, veintitrés y uno, respectivamente, para sumar setenta y tres poemas). La “trampa” numérica contenida en el título, derivará también en una trampa temática. “Burgués” o “stalinista”, son adjetivos acá para calificar lo mismo: al hombre de la sociedad, engañado no sólo por su creencia política, sino fracasado en la misma por su condición humana. Da igual que el burro sea negro o gris. Su esencia rebasa el color. Cabría decir: ¿sospechamos de un político por ser de izquierda o de derecha, o por el simple hecho de ser un político?

Lo cierto es que este 70 poemas burgueses es hijo de estos años, es engendrado por la sombra que hoy nos cubre. Un libro político, sí, en el mejor de los sentidos; y social, también con perspectiva positiva. Se sumergen los textos, y nos hunden con ellos, en una cotidianidad colectiva y personal, a un mismo tiempo. Y emergen luego, y nosotros junto a ellos, hechos poemas donde la banalidad es, a la vez, una virtud y una búsqueda.

El discurso que lo atraviesa va de la mano de una cierta frivolidad, presente en el individuo perteneciente a una sociedad que no termina de hacer pie. Su superficialidad denuncia por igual y mide con el mismo rasero al (son estos ejemplos actuales) opositor a un gobierno falsamente socialista, que está desesperado por valerse de su viveza para poder viajar al exterior y “raspar el cupo”, que al “patriota” rojo que se babea por pisar el mágico mundo de Disney, gastar un dinero que nunca ganó con su esfuerzo y desfallece por lograr una foto al lado de un desproporcionado ratón Mickey o de una pata Daisy. Individuos de una clase media cultivada a fuerza de costumbre o inventada de la noche a la mañana con el sudor… pero de los otros. Lee el resto de esta entrada »