Textos, crónicas, su poesía y otros asuntos

Exaltación del silencio y el tiempo

In Uncategorized on agosto 1, 2010 at 4:00 pm

Edda Armas (*publicado en el Papel literario. El Nacional, sábado 4 de julio)

Poética del desatino ancla en un espacio de oriunda y frenética libertad. Es corriente del pensar abrumado. Falta de prudencia por la urgencia del decir, lo que en este caso se celebra. Entresueño o entrenubes: orificio del ojo en todo caso, por el que Alberto Hernández pasa la agujilla para armar este nuevo traje, este nuevo libro. La permisibilidad que otorga la acción del desatinar: sea “fallar el tiro o la puntería” es lo que afila descomunalmente la punta de la agujagrafía en esta ocasión, pero paradójica y atinadamente, con el “don del acierto”, ya que la escritura hace un cristalino regalo al lector, al ubicarlo frente a las notas que podríamos llamar “al margen”, en protagonismo real. Memoria. Apunte. Idea para desarrollar. Lo que se duda. Lo que se exalta. Lo que se elige, lo que se reprocha o borra. Por tanto, intuyo, que el deseo que acá hizo realidad el autor, es el compartir lo que ha ido acumulando, reconociéndole un lugar. Acá tomó fuerza el sacar de las sombras y rincones: lo escindido. Lo que el autor llama “la zurrapa”, y que en el devenir de la lectura se aprecia como densa y carnal decantación reflexiva; de lo rumiado hacia dentro por años, en torno, alrededor, por encima y por debajo, en temas de importancia para todos: la estupidez, la muerte, el uso del adjetivo, el silencio, el sentido de las palabras, algunos nombres de la literatura de aquí o de más allá, o el cómo del poema no escrito aún.

Permitirse el humor, tal y como Alberto Hernández se lo permite. Cara directa del desvarío; a sabiendas de que no lo es, es el caso de este libro, una estrategia que coloca la palabra escrita cercana al lector de sus páginas. Ese lector capturado, ya libro en mano, pasará sus ojos por las letras del índice para advertir la densidad del bosque: Vértigos, Ajuste de cuentas, Paradojas, Limitaciones, Promesas, Iluminaciones, Necedades y Demiúrgicas, a manera de gavetas que podrán explorarse de manera aleatoria, sin peligro de perderse de nada, siendo –otra vez- una gran y redonda verdad aquello de “que las partes nos llevan al todo, siendo el todo más que la sumatoria de las partes”. Y es que, en el caso de Alberto, logra en la construcción de Poética del desatino, la sumatoria cómplice del poeta con el crítico (carril en el que se mueve con destreza y generosidad desde hace años, para bien de la crítica literaria en Venezuela) añadiendo entonces de manera precisa y exprofesa la intencionada observancia del periodista atento que lo habita. Es desde ese ojo, desde lo afilado de ese mirar –a la mejor manera del vértice- que estas páginas resumen lo que ha extraído de interminables lecturas, reflexiones, y también trances. [leer más...]

 Puertas de Galina

juan martins

Dios, forma de círculo abierto y tejido del portal metido en los ojos del lector. La ambición de la palabra donde el paisaje establece conexión con aquello que se limita en la otredad del espacio o bien el espacio es una alteridad producida por el lenguaje. La Puerta (en su interpretación hermenéutica del signo) es aquí metáfora de la memoria para signar las condiciones en que se encuentra la voz del poema. Así cada poema es la descripción emocional de lo que se va haciendo portal, se va haciendo este lugar de lo simbólico. Si acaso el límite será el sitio que ocupa el portal, esto es, el sendero de aquello que identifica lo otro.   [leer más...]

Relatos Fascistas de Alberto Hernández

In Uncategorized on agosto 1, 2010 at 3:08 pm
La obra de Alberto Hernández es poesía nocturna, poblada de imágenes de lo apenas escrutado, de lo insondable. Manos que llegan al fondo de la hendidura por donde se cuelan las esperanzas. Mendaz poeta: en su oficio de ilusionista nos hace ver imágenes verosímiles de un país aséptico y perfumado, y en el sombrero negro, los roedores de la cruda inmundicia.
Luis Carlos Azuaje
El lenguaje, aún cuando gráficamente se parece al de cualquier libro de cuentos o cualquier novela, es en realidad poesía, tan poesía como cualquiera de esos libros que han convertido a Alberto Hernández en un coleccionista de premios, muy merecidos y ganados a fuerza de talento, trabajo, constancia y poesía.
Eduardo Casanova
El subconsciente es un enemigo maravilloso que insensiblemente le va dando un sello a nuestra interioridad y, así, el lenguaje se vuelve una prolongación de la vida, de la permanencia y ya no importa lo que cuentas, muchos otros lo han contado antes, pero ahora tú has cambiado el juego de ese Yo escritor, le has dado tu propio sello, puedes jugar con la memoria, con tus sueños y así, disfrazado tras múltiples máscaras, te adueñas de la vida de tus personajes de ficción. Así se da el salto tan ansiado por los escritores donde no importa lo que cuentan, sino cómo lo cuentan.
Julio Jáuregui
«Poética del desatino» de Alberto Hernández
Rosana Hernández Pasquier en su ensayo «Poética del desatino», Alfonso Solano con «La Estética de la Ironía en Poética del Desatino» y Efrén Barazarte con «Poética del desatino (Aforismos)». Tres nuevas lecturas en «Perras Páginas»

El sábado 28 de mayo en Kalathos se ha presentado con éxito

“POÉTICA DEL DESATINO, aforismos” DE ALBERTO HERNÁNDEZ. (Ediciones Estival)

Con éxito se ha presentado en la Librería Kalathos el libro Poética del desatino (aforismos), del poeta y escritor Alberto Hernández y la presentación muy afectiva de la también poeta Edda Armas con su texto «Poética del desatino»: Exaltación del silencio y el tiempo. La visita del público le dio un carácter sensible en esta hermosa librería emblemática de la ciudad de Caracas.
Se trata de un libro de desafíos, de un despropósito donde el autor se desnuda y avisa de su incomodidad en el mundo. Un libro para leer de pie, acostado o dormido. Bajo la lluvia o a pleno sol.
En el maco de la actividad, tuvimos la presencia de su editor Juan Martins, escritor, dramaturgo y crítico teatral en el que señalo los alcances de la editorial y las próximas ediciones.
La librería Kalathos está ubicada en el centro de Arte Los Galpones, 8va. Transversal de Los Chorros, entre la Av. Ávila y calle Ávila, galpón 11, Urbanización Los Chorros, Caracas. Telf 0212 2852820/ email libreriakalathos@gmail.com donde pueden adquirir un ejemplar del mismo.

Fotografía: Alberto H. Cobo

GALINA: UNA CIUDAD DE PUERTAS INFINITAS

Gregory Zambrano

(Palabras leídas en la presentación de Puertas de Galina, de Alberto Hernández. Librería La Ballena Blanca, Mérida, 30 de septiembre de 2010).

I

Alberto Hernández, nos visita con sus versos, siempre trae una alforja llena de palabras donde guarda afectos y memorias. Alberto es poeta, narrador y cronista; desde hace muchísimos años ejerce el periodismo. Nacido en Calabozo en octubre de 1952, ha recibido diversos premios por su obra. Ha publicado La mofa del musgo (1980), Amazonía (1980), Última Instancia (1989), Párpado de insolación (1989), Ojos de afuera (1989), Bestias de Superficie (1993), Nortes (1994), Intentos y el exilio (1996), Poética y desatino/Aforismos (2001), Eslovenia (2001), El poema de la ciudad (2003); el ensayo Nueva crítica del teatro venezolano (1981), la colección de cuentos Fragmentos de la misma memoria (1994) y el libro de crónicas Valles de Aragua, la comarca visible (1999), entre otros. En 2008 Ediciones Mucuglifo, de Mérida, publicó su poesía reunida bajo el título El cielo cotidiano. Poesía en tránsito. … (leer más)

Fotografía: Silvia GonzálezMérida, 30 de septiembre de 2010.

Presentan en Maracay el poemario Puertas de Galina

Este jueves 29 de julio, a las 5 de la tarde, será presentado en la librería Relectura, de Maracay (Aragua, Venezuela), el poemario Puertas de Galina, del escritor venezolano Alberto Hernández. El libro ha sido publicado recientemente en la colección “Celacanto” de la editorial Memorias de Altagracia.… leer más en Letralia

«Actor y poema son lo que se ve, porque son cuerpos»... (entrevista por juan martins)

Juan Martins: existe una relación entre el proceso creador del poeta y el del actor. En tanto que ambos construyen su proceso poético (de)codificando la palabra.[...]
Alberto Hernández: Un personaje teatral es una metáfora, un sujeto virtual que se realiza en escena y llega como una verdad al espectador. …. (leer más)

Galina, su luz, sus puertas

In Uncategorized on julio 30, 2010 at 12:14 am

Nicolás Soto

‘expliquai mes sophismes magiques avec l’hallucination des mots/Arthur Rimbaud

Los seres del privilegio avizoran universos ignotos y panoramas vedados al resto de los mortales. A través del sortilegio del pensamiento enarbolan hitos hasta entonces desconocidos. Pero, no nos pretendamos excluyentes. A lo mejor todos los humanos gozamos de algún privilegio inconfundible. El reto consistiría en proyectarlo y, así, lograr el reconocimiento del prójimo. Que se nos singularice en nuestro comercio específico es vocación y llamado.

Puertas de Galina es un recorrido a través de claroscuros, escalando umbrales, porque una puerta abre el temor / y el tiempo lo sabe. El verbo se convierte en un ariete de trashumancias, permitiéndonos aprehender geografías, ires y venires, tiempos y sueños, pesadillas y plasmas de nomadismo. Alberto Hernández lo resume en el último verso de su obra: El mundo se rompe bajo mis pasos.

Me desdigo. Excluyo ex profeso a los paladines de la ambición, a los alejandrosmagnos y napoleonesbonapartes de la Historia, galanes hidropónicos del derramamiento de sangre. ¡Llévatelos, Mandinga! Más bien reivindico a los héroes del conocimiento y a los paladines de la sensibilidad. Mi Olimpo incluye indistintamente a Galileo y a Leonardo, a Newton y a Shakespeare, a Madame Curie y a Marguerite Yourcenar, a Rafael Rangel y a José Antonio Ramos Sucre. ¿De eclecticismo acomodaticio hablamos? ¿O de visionarios de un Grial polivalente?

Asumamos, pues, la túnica del iluminado apto para mondar la esencia subrepticia de las cosas tangibles y de las inmanencias del espíritu, y habremos develado el misterio poético. ¿Por qué el talismán del verbo dota a los poetas de esa aura a ratos mítica (o mística), y otras veces más familiar que un amuleto doméstico?  La lengua, cualquier lengua en suma, se reviste mediante la poesía de donaires pertinaces para fungir de portal al gran idioma, según aseguraba Carlos Monsiváis.

He aquí a un poeta nuestro, Alberto Hernández, convidándonos a trasponer unos umbrales donde La resurrección entra y sale por los ojos/ de la estatua. Galina va y viene en un periplo de salmos, al garete de sombras castizas arrastradas desde el Medio Oriente y fluyendo, como punto de espasmo, como sombras empujadas hacia el río Tiznados.

Los pórticos van quedando atrás, uno tras uno, transfigurando desvelos y paisajes, desenhebrando melancolías, sudando agonías y conjurando a la bestia que agotó el hueso de la muerte. Ya consumidos los senderos, el rechinar de los goznes de los postigos secretos de Galina y Salamanca, en sucesión de silencios, nos permiten paladear el impudor del ethos poético de Alberto Hernández, puerta a puerta, verso a verso.

Yo sabía que Alberto Hernández pertenecía al cosmos de los visionarios. Cuando éramos monaguillos, allá en nuestra Valle de La Pascua natal, solía ensimismarse en mutismos desbordados. Al recobrar el habla, tras un aluvión de certeros latinazos impuestos por la liturgia romana de aquellos ayeres, Alberto nos guiaba en romerías de metáforas. El poeta de alto coturno en ciernes delataba precocidades: para hablar basta el silencio, / en sus pasos seguros, vibraciones. Poeta naciste, poeta morirás. Poeta de pasadizos y portones concediendo entrada a una atalaya irrebatible, muy tuya.

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