Textos, crónicas, su poesía y otros asuntos

70 poemas burgueses

In Uncategorized on agosto 1, 2010 at 4:00 pm

juan martins

70 poemas burgueses

La voz de Alberto Hernández en 70 poemas burgueses (bid & co. editor, 2014) es el espacio poético en cuya definición final del poemario se trasparenta la realidad, si quiero entender que ésta se reduce al sentido de ironía con la cual se expresa el poema. La ironía del epígrafe, el verso y la estrofa se reúnen como discurso que atenta (o trasparenta) la relación que hemos adquirido con la naturaleza: aquello que se concreta en el poema no es más que la representación de la imagen que tiene el lector. La imagen se construye a partir de la subjetividad de la lectura, de su representación en el lector. Entonces la ironía, en tanto discurso decodifica esa realidad al tergiversar su sentido (¿lo irreal?) dispuesta en la voluntad de éste, el lector, quien a su vez imagina su relación con el entorno, su contexto o lo urbano. La ciudad es una metáfora en la que sus personajes se ven por lo hierático de su condición humana, dispersos al ser extraídos de su relevancia y de su significación mediática.    (Leer más …)

STRAVAGANZA, UN POEMARIO EN CLAVE PLURAL

Jorge de Arco/(Asociación Española de Críticos Literarios)

    StravaganzaNacido en Calabozo, Guárico, Venezuela, en 1952, Alberto Hernández lleva varias décadas difundiendo y proclamando su amor por la palabra. Al margen de su tarea docente, ha tenido a bien acercarse a todos los géneros literarios, y la narración, el ensayo, el artículo, la crónica, la crítica… le han acompañado de manera fiel. En la actualidad, reside en Maracay, Aragua, donde dirige el suplemento cultural “Contenido” del diario El Periodiquito.[leer más…]

Exaltación del silencio y el tiempo

 Edda Armas (*publicado en el Papel literario. El Nacional, sábado 4 de julio)

Poética del desatino ancla en un espacio de oriunda y frenética libertad. Es corriente del pensar abrumado. Falta de prudencia por la urgencia del decir, lo que en este caso se celebra. Entresueño o entrenubes: orificio del ojo en todo caso, por el que Alberto Hernández pasa la agujilla para armar este nuevo traje, este nuevo libro. La permisibilidad que otorga la acción del desatinar: sea “fallar el tiro o la puntería” es lo que afila descomunalmente la punta de la agujagrafía en esta ocasión, pero paradójica y atinadamente, con el “don del acierto”, ya que la escritura hace un cristalino regalo al lector, al ubicarlo frente a las notas que podríamos llamar “al margen”, en protagonismo real. Memoria. Apunte. Idea para desarrollar. Lo que se duda. Lo que se exalta. Lo que se elige, lo que se reprocha o borra. Por tanto, intuyo, que el deseo que acá hizo realidad el autor, es el compartir lo que ha ido acumulando, reconociéndole un lugar. Acá tomó fuerza el sacar de las sombras y rincones: lo escindido. Lo que el autor llama “la zurrapa”, y que en el devenir de la lectura se aprecia como densa y carnal decantación reflexiva; de lo rumiado hacia dentro por años, en torno, alrededor, por encima y por debajo, en temas de importancia para todos: la estupidez, la muerte, el uso del adjetivo, el silencio, el sentido de las palabras, algunos nombres de la literatura de aquí o de más allá, o el cómo del poema no escrito aún. [leer más…]

Puertas de Galina

juan martins

Dios, forma de círculo abierto y tejido del portal metido en los ojos del lector. La ambición de la palabra donde el paisaje establece conexión con aquello que se limita en la otredad del espacio o bien el espacio es una alteridad producida por el lenguaje. La Puerta (en su interpretación hermenéutica del signo) es aquí metáfora de la memoria para signar las condiciones en que se encuentra la voz del poema. Así cada poema es la descripción emocional de lo que se va haciendo portal, se va haciendo este lugar de lo simbólico. Si acaso el límite será el sitio que ocupa el portal, esto es, el sendero de aquello que identifica lo otro.   [leer más…]

Relatos Fascistas de Alberto Hernández

In Uncategorized on agosto 1, 2010 at 3:08 pm

Ediciones Estival/Revista Teatralidad en la 13ª Feria Internacional del Libro de la Universidad de Carabobo, FILUC 2012:
Sábado 27 de oct.: Presentación de libros. Novedades.
Domingo 28 de oct.: Foro El Texto dramático en tres platos. Por Juan Martins

La obra de Alberto Hernández es poesía nocturna, poblada de imágenes de lo apenas escrutado, de lo insondable. Manos que llegan al fondo de la hendidura por donde se cuelan las esperanzas. Mendaz poeta: en su oficio de ilusionista nos hace ver imágenes verosímiles de un país aséptico y perfumado, y en el sombrero negro, los roedores de la cruda inmundicia.
Luis Carlos Azuaje
El lenguaje, aún cuando gráficamente se parece al de cualquier libro de cuentos o cualquier novela, es en realidad poesía, tan poesía como cualquiera de esos libros que han convertido a Alberto Hernández en un coleccionista de premios, muy merecidos y ganados a fuerza de talento, trabajo, constancia y poesía.
Eduardo Casanova
El subconsciente es un enemigo maravilloso que insensiblemente le va dando un sello a nuestra interioridad y, así, el lenguaje se vuelve una prolongación de la vida, de la permanencia y ya no importa lo que cuentas, muchos otros lo han contado antes, pero ahora tú has cambiado el juego de ese Yo escritor, le has dado tu propio sello, puedes jugar con la memoria, con tus sueños y así, disfrazado tras múltiples máscaras, te adueñas de la vida de tus personajes de ficción. Así se da el salto tan ansiado por los escritores donde no importa lo que cuentan, sino cómo lo cuentan.
Julio Jáuregui

El sábado 25 de Febrero estuvimos presentando en la librería Kalathos de Caracas a las 11:00 am. este libro de Alberto Hernández. Invitada especial: Violeta Rojo quien hizo lectura del texto RELATOS FASCISTAS, UN LIBRO BRUTAL Y REFLEXIVO. Además, Ediciones Estival nos hace entrega de lo más recientes ejemplares: «Más sobre el río» de Francisco Arévalo y «Diario de aguas» de José Ygnacio Ochoa./Relatos fascistas y otros libros por Ediciones Estival

Momentos en que Violeta Rojo hace lectura de su texto «RELATOS FASCISTAS, UN LIBRO BRUTAL Y REFLEXIVO» en torno al libro «Relatos Fascistas».


«Actor y poema son lo que se ve, porque son cuerpos»... (entrevista por juan martins)

Juan Martins: existe una relación entre el proceso creador del poeta y el del actor. En tanto que ambos construyen su proceso poético (de)codificando la palabra.[…]
Alberto Hernández: Un personaje teatral es una metáfora, un sujeto virtual que se realiza en escena y llega como una verdad al espectador. …. (leer más)

Cuentos

Tras la ventana, de Alberto Hernández

18/ 03/ 2013 | por

Relatos fascistasYa desaparecieron los tranvías Han cortado los árboles El horizonte se ve lleno de cruces. Marx ha sido negado siete veces Y nosotros todavía seguimos aquí. Nicanor Parra Me coloqué en proscenio para que la muerte llegara más rápido. El espectador más cercano a mi desempeño logró ver con clara mirada el deseo de ser
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Galina, su luz, sus puertas

In Uncategorized on julio 30, 2010 at 12:14 am

Nicolás Soto

‘expliquai mes sophismes magiques avec l’hallucination des mots/Arthur Rimbaud

Los seres del privilegio avizoran universos ignotos y panoramas vedados al resto de los mortales. A través del sortilegio del pensamiento enarbolan hitos hasta entonces desconocidos. Pero, no nos pretendamos excluyentes. A lo mejor todos los humanos gozamos de algún privilegio inconfundible. El reto consistiría en proyectarlo y, así, lograr el reconocimiento del prójimo. Que se nos singularice en nuestro comercio específico es vocación y llamado.

Puertas de Galina es un recorrido a través de claroscuros, escalando umbrales, porque una puerta abre el temor / y el tiempo lo sabe. El verbo se convierte en un ariete de trashumancias, permitiéndonos aprehender geografías, ires y venires, tiempos y sueños, pesadillas y plasmas de nomadismo. Alberto Hernández lo resume en el último verso de su obra: El mundo se rompe bajo mis pasos.

Me desdigo. Excluyo ex profeso a los paladines de la ambición, a los alejandrosmagnos y napoleonesbonapartes de la Historia, galanes hidropónicos del derramamiento de sangre. ¡Llévatelos, Mandinga! Más bien reivindico a los héroes del conocimiento y a los paladines de la sensibilidad. Mi Olimpo incluye indistintamente a Galileo y a Leonardo, a Newton y a Shakespeare, a Madame Curie y a Marguerite Yourcenar, a Rafael Rangel y a José Antonio Ramos Sucre. ¿De eclecticismo acomodaticio hablamos? ¿O de visionarios de un Grial polivalente?

Asumamos, pues, la túnica del iluminado apto para mondar la esencia subrepticia de las cosas tangibles y de las inmanencias del espíritu, y habremos develado el misterio poético. ¿Por qué el talismán del verbo dota a los poetas de esa aura a ratos mítica (o mística), y otras veces más familiar que un amuleto doméstico?  La lengua, cualquier lengua en suma, se reviste mediante la poesía de donaires pertinaces para fungir de portal al gran idioma, según aseguraba Carlos Monsiváis.

He aquí a un poeta nuestro, Alberto Hernández, convidándonos a trasponer unos umbrales donde La resurrección entra y sale por los ojos/ de la estatua. Galina va y viene en un periplo de salmos, al garete de sombras castizas arrastradas desde el Medio Oriente y fluyendo, como punto de espasmo, como sombras empujadas hacia el río Tiznados.

Los pórticos van quedando atrás, uno tras uno, transfigurando desvelos y paisajes, desenhebrando melancolías, sudando agonías y conjurando a la bestia que agotó el hueso de la muerte. Ya consumidos los senderos, el rechinar de los goznes de los postigos secretos de Galina y Salamanca, en sucesión de silencios, nos permiten paladear el impudor del ethos poético de Alberto Hernández, puerta a puerta, verso a verso.

Yo sabía que Alberto Hernández pertenecía al cosmos de los visionarios. Cuando éramos monaguillos, allá en nuestra Valle de La Pascua natal, solía ensimismarse en mutismos desbordados. Al recobrar el habla, tras un aluvión de certeros latinazos impuestos por la liturgia romana de aquellos ayeres, Alberto nos guiaba en romerías de metáforas. El poeta de alto coturno en ciernes delataba precocidades: para hablar basta el silencio, / en sus pasos seguros, vibraciones. Poeta naciste, poeta morirás. Poeta de pasadizos y portones concediendo entrada a una atalaya irrebatible, muy tuya.

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